En este episodio @mellamoagripina recopila esas historias más divertidas que algunas veces pasan cuando estás de viaje. De todas las que ha recibido estos días, nos ha dejado las tres que más le han gustado y le han parecido más divertidas. Al final, incluye también la suya propia en Jamaica.

Episodio 7: Historias de viajes

¡Dale al play para escucharlo! 

 

La experiencia de Irene en Perú con el ‘marisco’

La primera es de Irene, una chica de 26 años de Valencia, que decidió hacer un viaje sola a Perú y dice así: 

“Hola chicos esta es la típica historia que en el momento que te pasa crees que es horrible, pero luego se convierte en un digno recuerdo del que reírse. En 2008 me fui de viaje a Perú. Sola. Quería hacer un viaje sola y ahí estaba yo en mitad de Arequipa, buscando un restaurante para darme un capricho y comer marisco, ya que se me había antojado.

Llegué a un restaurante por el que ¡¡pagué una pasta!! Yo esperaba langostinos, carabineros, nécoras… Sin embargo, de repente, me trajeron a la mesa calamares, pulpos y otros moluscos un poco crudos. Además de no gustarme nada la comida, me dio una reacción alérgica. Y como me encontraba tan mal me fui a dormir. Diréis, ¿dormir? Sí, pero cuando me di cuenta de que no podía respirar y que me ardía todo el cuerpo, me arrastré hasta la recepción del hotel, llamaron a un médico y este me salvó la vida. Eso sí, me cobraron otra pasta por inyectarme la salvación. Digamos que han sido los calamares más caros de toda mi vida viajera.”

La verdad es que yo soy alérgica al calabacín, a las nueces y al melocotón, por lo que entiendo a Irene a la perfección. Yo he tenido que ir a urgencias varias veces, pero nunca fuera de España.

Sara y su trabajo de camarera en el sur de Inglaterra

Ahora vamos con la historia de Sara, que tiene 21 años y estuvo una temporada trabajando fuera. Si tú has trabajado en el extranjero además empatizas con Sara y su historia.

“Hace diez años pasé un verano trabajando en el sur de Inglaterra en un complejo hotelero sirviendo hamburguesas, haciendo perritos calientes, aguantando a ingleses borrachos desde primera hora de la mañana, y librando un solo día a la semana. Las primeras semanas fueron desastrosas. No me enteraba de nada y los clientes no hacían el menor esfuerzo por hacerse entender. Cada mañana me colocaba la sonrisa, y me armaba de valor y de paciencia para afrontar el día entre parrillas y cajas registradoras. 

Un día me tocó atender a una madre inglesa muy mal educada, que me pidió varios menús de forma muy desordenada. Cuando le dije que por favor me lo repitiera más despacio, empezó a gritar y a decirme que era una inmigrante que había ido allí a robarles el trabajo, que cómo podía ser tan idiota de no coger un pedido de hamburguesas, que me volviera a mi país y que le dejara ese puesto a un inglés. Cuando terminó de insultarme, le pedí amablemente que me repitiera el pedido y la mujer lo hizo muy despacio y vocalizando mucho, como si yo fuera tonta. 

Mientras le servía la comida exigió hablar con mi encargado para que me despidieran. Así que yo, ni corta ni perezosa, le regalé unos enormes gapos en sus bebidas. Le entregué su pedido con una enorme sonrisa y le dije: “Enjoy your meal”.

Yo hubiera hecho lo mismo. Que nos digan los que nos están escuchando si ellos también. Es una pena que la gente no sea tan empática y sigamos encontrándonos con estas situaciones… 

Contrabandistas en Siria

La tercera historia es de unos amigos que estuvieron de viaje en Siria. Comienza así:

“Hola Agri. Nosotros amamos mucho viajar como tú, pero no te puedes imaginar lo que nos pasó cuando visitamos Siria hace unos años. Íbamos de vuelta a Amán en Jordania, de donde salía de nuestro vuelo de regreso y cogimos un taxi compartido desde Damasco. Después de más de una hora oyendo la misma canción en el coche (aunque esto no tiene nada que ver, a pesar de que cansaba), llegamos al duty free de la frontera. El taxista nos preguntó si bebíamos. Mis amigos y yo nos miramos un poco extrañados y le dijimos que no. Él nos respondió que sí y nos dio una botella de whisky a cada uno. Luego, nos preguntó que si fumábamos y le dijimos que no. Él volvió a decirnos que sí y nos encasquetó un cartón de tabaco. Además, echó otros cartones por los asientos y por la guantera del coche. 

Llegamos a la frontera con Jordania y nos paró la policía. Tuvimos que bajar, abrir las mochilas y claro evidentemente el policía nos preguntó si las botellas de whisky y los cartones de tabaco eran nuestros. Mis amigos y yo nos miramos con preocupación, de hecho se habían metido debajo del coche para revisar los bajos, pero dijimos que sí, que eran nuestros. Así que no hubo problemas. Después, el taxista nos sonrió, así que podríamos decir que durante un día, fuimos contrabandistas entre Siria y Jordania.” 

¡¡Una maravillosa historia chicos!!

El huracán Irma del Caribe

La verdad es que cómo son los viajes ¿verdad? Esas anécdotas tan surrealistas que luego se convierten en grandes recuerdos… 

Para despedirme te voy a contar mi historia. Yo viajé a Jamaica justo en la época del huracán Irma. No sé si lo recordáis, pero fue el ciclón que dejó el Caribe hecho polvo. Claro, yo ya tenía mi billete a Jamaica, tenía escala en Nueva York y después cruzar el Atlántico. Sin embargo, cogí mi vuelo desde Madrid a Nueva York donde tenía una escala de 13 horas, ya que era uno de los vuelos más baratos. Como soy una persona muy optimista, creía que todo iba a salir con normalidad. No obstante, no fue así.

Al llegar a Nueva York a las ocho de la tarde aproximadamente, me busqué un rincón y en modo vagabundo intenté dormir unas horas, hasta que saliera mi vuelo a Jamaica, a las nueve de la mañana. Pero el vuelo no salió y empezaron a retrasarlo, hasta que a las cuatro de la tarde nos dijeron que se cancela. ¡Te puedes imaginar! Llevaba 24 horas en el aeropuerto casi sin dormir, siendo la única española de un vuelo lleno de jamaicanos, así que me eché a llorar. Los jamaicanos del avión me miraban fatal. Nadie quería ser mi amigo. De repente, dos francesas se me acercaron y me ofrecieron ir con ellas a un hostel. 

Así que nos cancelaron el vuelo por el huracán, crucé Nueva York modo zombi con mis dos amigas francesas y al día siguiente fui al aeropuerto, y conseguí ir a Jamaica. Creo que ha sido uno de mis vuelos con más turbulencias, pero llegué. Eso sí, con un día de retraso, aunque sana y salva. Si quieres saber cómo continúa esta historia en el podcast de Jamaica tienes el resto. Ahí te lo cuento.

Hasta aquí las historias más divertidas, surrealistas y recordables de nuestros viajes. Puedes compartirnos la tuya por redes sociales. ¡No lo olvides estamos en @yoamoviajartv!

 

Yo Amo Viajar con @mellamoagripina es un podcast dirigido y presentado por Agripina Carretero

A continuación tienes la lista con todos los episodios de este podcast.

 

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