Playas largas y atardeceres de película, pueblos por los que perderse, una gastronomía que hace la boca agua y una forma de vivir con mucho arte…Cádiz es un destino ideal para descansar. La familia von Knobloch lo descubrió hace 55 años y desde entonces el Cortijo Fontanilla no ha dejado de crecer.

La familia von Knobloch, creadores del Cortijo Fontanilla.

En el pueblo gaditano de Conil de la Frontera, a 300 metros de la playa de la Fontanilla, se encuentra un complejo turístico de 20 edificios con piscina rodeados de jardines, naturaleza y silencio. En más de 20.000m2 se distribuyen 6 chalets, 6 viviendas de 2 dormitorios, 5 de 1 dormitorio y 3 estudios.

Todos están equipados con muebles sencillos que le dan un aire familiar y costumbrista a las estancias, sin perder de vista la modernidad y el avance de las nuevas tecnologías. Prueba de ello es que el complejo tiene wifi, aire acondicionado y facilidades como bañeras de hidromasajes en muchos de sus apartamentos.

Desde 1965, cuando Joachim von Knobloch ideó este proyecto vacacional, el complejo ha sufrido una profunda transformación. “Lo hemos cambiado absolutamente todo, hemos hecho una gran reforma”, asegura Juan von Knobloch, heredero y propietario del Cortijo Fontanilla. “Nuestra intención es que los clientes puedan disfrutar de las estancias, que no les molesten, y para ello intentamos traer cosas nuevas, dar algo diferente, especial”, expresa.

Más allá de que los clientes disfruten, el deseo de la familia von Knobloch es que vuelvan. “Tenemos generaciones de clientes, algunos desde hace 40 años”, señala el responsable del complejo. Para que “se sientan como en casa”, desde la dirección ofrecen la opción de personalizar las habitaciones. “Algunos desean dormir en su propio colchón”, apuntan. Tan estrecha es la relación de la familia con muchos de sus clientes que “cuando reservan aquellos que llevan viniendo 40 años, quieren su casa”, declara el director.

Juan von Knobloch, heredero y propietario del Cortijo Fontanilla.

“Buscamos que disfruten y que vuelvan”, incide Joaquín von Knobloch, hijo de Juan. El niño de la casa ha llevado a cabo las adaptaciones informáticas necesarias para que el cortijo se posicione en el mundo digital. “Es un proyecto personal en el que queremos mantener nuestros valores incorporando la inmediatez de las nuevas tecnologías”, expone. Con ello pretenden “fidelizar al cliente”, añade.

Para ello están inmersos en el proyecto ActivCádiz. Consiste en una serie de acuerdos con 284 empresas para “comercializar sus actividades y ofrecerle al cliente una ventaja y comodidad en las vacaciones”, anuncia Joaquín hijo. De este modo, los residentes en el Cortijo Fontanilla pueden conocer el mundo submarino, visitar la Bahía de Cádiz en velero, pasear a caballo, visitar las bodegas, practicar golf y deportes acuáticos, ver ballenas en Tarifa, volar en helicóptero a Algeciras, visitar Ceuta y conocer los pueblos gaditanos, entre otras cosas.

¿Cómo disfrutar de unas vacaciones en este cortijo? Las reservas se gestionan por teléfono, correo y a través de la propia web. También mediante Booking y agencias. Desde el sitio online el precio “es el más barato y ofrecemos ventajas adicionales”, defiende Joaquín. Allí se puede acceder a un club de fidelización y comparar los precios de las estancias, que oscilan entre los 50€ al día del estudio más pequeño en temporada baja y los 350€ de la casa más grande en temporada alta. Están abiertos y dispuestos a recibir a huéspedes (¡y mascotas!) durante todo el año.

 

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