Descubra los lugares que inspiraron al célebre compositor a través de sus sinfonías

Hay métodos de transporte antiquísimos pero que, a día de hoy, y más aún en un mundo en el que desplazarse de un lado a otro se ha tornado en una empresa casi imposible, mantienen su gran eficacia. Precisamente en Alemania, un país puntero en industria y comunicaciones donde se han alcanzado cotas inimaginables en la automoción, hay un insigne ‘ingeniero’ que nació en Bonn hace ya 250 años y que dos siglos y medio después de venir al mundo es más capaz que ningún otro de proponer a un planeta entero un viaje sin parangón. Únicamente con el motor de su música. Se trata del inigualable Ludwig Van Beethoven, que entre 2020 y 2021 está protagonizando un aniversario que bien merece ser celebrado de la mejor manera posible, con la mochila vacía y los cincos sentidos bien abiertos para llenarlos de experiencias como las que proponemos en el siguiente destino.

Y que este genio inabarcable no solamente representa la universalidad (ninguna otra persona ha logrado que su nombre esté en las placas de más calles por todo el mundo), la cultura, el entendimiento, el respeto, la alegría, el esfuerzo y la belleza en diferentes grados, sino que además simboliza a través de sus composiciones la aventura de vuelta a sus orígenes en los que se reconocen cada una de las maravillas que creó. A su fuente de inspiración, a cada suelo que pisó, a cada vista que se le quedó impregnada en la retinada, cada olor, cada sabor, cada gesto, cada historia que vivió. Todo está en su música y en sus lugares. En su humanismo y en sus hogares, en cada sitio que estampó su firma BTHVN.

Descubra con nosotros su Bonn natal como la ciudad bella, ambientalista y moderna que presume de su hijo más ilustre; déjese llevar por los paisajes de Bad Godesberg, Königswinter y Siegburg; deslícese en barco por el Rin; tómese un vino en Mosela; párese en importantes ciudades alemanas como Berlín, Leipzig y Dresde a seguir sus huellas; o simplemente imagínese a un Beethoven del futuro orgulloso visitando hoy los grandes museos, monumentos, calles y plazas que sitios como Fráncfort, Rostock o Leipzig han dedicado a su vida y su obra. Vuele directo al misterio de su arte, algo más fácil de entender y paladear trasladándose a través de sus sinfonías a donde lo engendró. Qué mejor que su música para surcar los ríos de la vida, la suya y las nuestras, poniendo en ello la mente, la piel y el corazón para descubrir a fondo lo que emanan unas notas y sinfonías que siguen resonando. Saque billete para esta ruta turística de sinfonías y sonatas beethovenianas. Este viaje es un festival.

 

Un feliz encuentro en la ciudad pequeña más cosmopolita del mundo (Sinfonía Nº5)

FOTO © Francesco Carovillano

Hay también muchas formas de moverse, pero quizás siguiendo la lógica musical una de las mejores es empezar por el principio. Por eso, para la primera parada agarre con fuerza su Sinfonía Nº5, uno de sus clásicos inmortales, para conocer su cuna porque Bonn es Beethoven y la ecuación funciona también a la inversa. Allí empezó todo, en un lugar que disfruta de sí mismo en la actualidad como la ciudad cosmopolita más pequeña del mundo donde viven personas de 180 países. Una condición de capital abierta que, en realidad, siempre tuvo y de la que se nutrió el virtuoso pianista. “Bonn es Beethoven porque aquí suena la música, pero su capacidad de innovación, internacionalidad y conexión con la naturaleza encajan a la perfección con Bonn”, subraya el alcalde de la ciudad entre 2015 y 2020, Ashok-Alexander Sridharan, quien cuando comenzaron los fastos del 250 aniversario por Beethoven (extendidos hasta septiembre de 2021) mostraba su certeza de que el célebre compositor se sentiría embriagado de este renacer de Bonn, una ciudad de acento universitario que ostenta el quinto puesto de destino imprescindible entre las 10 Top Cities Best in Travel 2020.

PodCast: Episodio Bonn es Beethoven

Pero, claro, un Beethoven de vuelta al futuro y el visitante actual que intenta sumergirse en sus partituras de vitalidad disfrutarán con alegría que, pese a los devenires históricos, Bonn conserva el espíritu del creador. En este encuentro feliz, el viajero podrá sentir que, aunque el 80% de la ciudad fue destruida por las bombas de la seguridad, el patrimonio que conoció y cobijó al genio se mantiene vivo en su casa natal (Bonngase, 20) con la atmósfera de su habitación latiendo, con la vida que no cesa en el casco antiguo, con la plaza del mercado (Markt) o con las tabernas donde llenó el estómago y regó su talento.

View over central Bonn as seen from the Stadthaus, including the Siebengebirge, a hill range on the east bank of the Middle Rhine. FOTO © Francesco Carovillano

En total, Bonn ofrece una ruta con 22 paradas históricas en las que es imprescindible endulzar el recital de los sentidos con los bombones de Beethoven (bolas de mazapán recubiertas de chocolate) que se pueden tomar en una de sus confiterías más antiguas, el famoso «Cafe Haus Kleimann». Gasolina deliciosa para un tour en el que en cada esquina se puede entender un poco mejor el tratado filosófico que supone la música de Beethoven, pues Bonn es un punto de naturaleza y un epicentro de sostenibilidad y contacto con el entorno que marcó cada uno de los compases más bellos imposibles que creó el artista nacido el 16 de diciembre de 1770 a orillas del Rin, en un marco incomparable y muy relevante en la historia de Alemania.

Public statue of Ludwig van Beethoven in Bonn (city of birth). The monument was unveiled in 1845 and the ceremony was attended by the Prussian King Friedrich Wilhelm IV. , Queen Victoria of England and Alexander von Humboldt. FOTO © Getty Images

 

Los destinos de Beethoven y su declaración de amor a la naturaleza (Sinfonía Nº6)

El fascinante viaje de Beethoven no se quedó en el encanto de Bonn, sino que el compositor apuntó alto y quiso hacer de cada paso una nota. Es momento de introducirse en la Sinfonía nº 6, una travesía hacia el compositor más interesado por el cosmos y la fuerza imparable de la naturaleza. ¿Lo siente? Ya se está moviendo en barca por el Rin, caminando alrededor del valle o silbando a coro con los pájaros. Acordes de añoranza por lo conocido y humildad ante la magna imagen de las montañas de Renania. Escenarios como Bad Godesberg, Königswinter y Siegburg que impregnaron la vida de alguien que quería mirar por las montañas más allá del río. 

PodCast: Episodio Los destinos de Beethoven

“Drachenfels es una bella montaña en la cadena de la Siebengebirge, allí estuvo Beethoven y desde su cima pudo contemplar el recorrido del Rin. Hoy se puede hacer el recorrido en un tren cremallera y desde ella se obtiene una vista maravillosa del valle”, señala la profesora Christine Sigart, directora del departamento de archivos e investigación de la Casa Beethoven en Bonn que junto a sus compañeros ha reunido once puntos naturales que inspiraron a un soñador Ludwig Van Beethoven, quien nunca se fue del todo de su patria renana. Una declaración de amor a los elementos de la Tierra que se presiente en toda su obra. Un visionario que anticipó la lucha contra el cambio climático.

Germany, North Rhine-Westphalia, Bonn – The Siebengebirge, a hill range on the east bank of the Rhine river. FOTO © Francesco Carovillano

 

Los grandes viajes de Beethoven, en el camino del gran talento musical alemán (Sinfonía Nº9)

Beethoven es Bonn y Renania. Pero además es mucho más. En su música está la cadencia de Alemania, ese corazón palpitante en el centro de Europa rebosante de grandes ciudades de las que fue llevándose souvenires para adornar su música y elevarla a límites insospechables. Un país de grandes ríos como el Rin, llenos de vida y por qué no decirlo de alegría. La Sinfonía nº 9 acompaña el viaje con su partitura de ambición, sueños y hermandad porque Beethoven era consciente de la importancia de los lugares, pero de que los lugares sin gente no significan nada y desde Bonn arranca su recorrido de madurez y germanismo de este gran talento musical.

PodCast: Episodio Grandes viajes de Beethoven

En un barco mercante atravesó muy joven el Rin pudiendo conocer sitios como Colonia con su catedral por acabar, Dusseldorf, Duisburgo o Emmerich, según explica el profesor Matthias Henke que ha investigado el espíritu aventurero y las idas y venidas del joven Ludwig. 

No obstante, este Beethoven retratado para la historia con mirada profunda e interesado en conocer a los grandes talentos de su época encontró siempre en el jugo de la tierra y en los viñedos una forma de relacionarse con el mundo y volcarlo a sus composiciones.

Koblenz: Aerial view of the Ehrenbreitstein Fortress with a view of the Rhine. FOTO © Mahlow Media, Winningen

Un afluente del Rin, el río Mosela, también bañó su música a través de sus cercanas bodegas e, incluso, hoy es posible tomar un cava de Beethoven en esta zona. 

Viena, ciudad capital para entender la música del momento y de siempre, fue otro de los lugares comunes en las travesías de Beethoven donde se codeó y se formó en su juventud a través de experiencias con Mozart o Haydn. En estos viajes en diligencia, una de sus paradas habituales fue la de Augsburgo, donde hizo parada varias veces y estableció contactos decisivos en su música. 

Otros enclaves influyentes para la música del virtuoso fueron Bad Merghentheim, Augsburgo, Nuremberg, Leipzig, Dresde y Berlín, ciudades por las que pasó y en las que las creaciones de Beethoven adquirieron enjundia. Una nómina de sitios desde las que mandar postales con motivo del Año Beethoven, cuya página oficial es bthvn2020.de y que puede conocerse a fondo a través de está la página en español de Oficina Nacional Alemana de Turismo.

Augsburg Germany old townscape. FOTO © Getty Images

 

Beethoven en la actualidad, dos siglos enamorados de su música  (Sonata para piano, nº 14)

Por toda Alemania va sonando la música de Beethoven. El país que amamantó su gran talento es consciente de la impronta del músico de Bonn en todo el mundo y del orgullo que supone haber inspirado algunas de las composiciones clásicas más transcendentales de todos los tiempos. Un inimitable creador que no sólo deslumbró con sus sinfonías, sonatas y su concepción del ritmo, sino que además fue un humanista sin precedentes que alumbró frases para la posteridad como la de “nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo» u otra aquella de “recomendad a vuestros niños la virtud; solo eso, y no el dinero, puede hacerles felices”.

PodCast: Episodio Encuentro con Beethoven en la Actualidad

Un revolucionario, un adelantado a su tiempo que encontró en la música la forma de visionar un mundo mejor o al menos con mejor banda sonora. Y esta ola de admiración internacional por el artista en su 250 aniversario, ha sido recogida por Alemania con toda la serie de actos del Año Beethoven (prolongado hasta finales de septiembre de 2021 para dignificar la conmemoración pese a todo) que demuestran el idilio de un planeta entregado desde hace dos siglos a su música y lo que está por venir.

Beethoven Monument in Bonn, Germany.It was unveiled on 12 August 1845, in honour of the 75th anniversary of the composer’s birth. FOTO © Sebastian Hamm

Por ello, para este final del trayecto, que es también un principio, lo ideal es poner Claro de luna (la Sonata nº 14 para piano) y dejarse llevar por el romanticismo para entender en el presente el por qué nunca hay que dejar de viajar junto a Beethoven. Principalmente, porque como decíamos al inicio del texto la música es el mejor medio de transporte, pero también un idioma universal y de ahí que baste con acercarse a la Beethoven Haus para comprender mejor su vida y su obra simplemente mirando a los objetos que allí se guardan o reconocer en su patria infantil de Coblenza la importancia que tiene ahora y siempre de la mirada femenina a través del Museo de la Madre de Beethoven. La capital alemana de Berlín también ha esculpido el virtuosismo e impregnado sus calles de su admiración al artista de Bonn. Igualmente, con nomenclaturas, estatuas y otros homenajes también veneran su figura ciudades como Fráncfort, Rostock o Leipzig

El culto al genio de la mirada más icónica. Las huellas de la Alemania de los últimos tres siglos a través de melodías que siguen marcando el mundo. Este es un viaje que comienza con su música y que no se puede desligar de cada una de las pequeñas patrias que fueron infundiendo la llama de Beethoven, uno de los principales compositores de la historia con tanto por dar todavía.

 

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